No hay vino perfecto, ni ‘Novio Perfecto’, ni vida aburrida

Nos pasamos la mayor parte de la vida buscando la perfección. Queremos ser perfectos en lo que hacemos,  y por ende, la buscamos en todo lo que nos rodea. Aspiramos a tener la vida perfecta: crecer en la familia perfecta, encontrar el trabajo perfecto y tardamos en darnos cuenta de que el ser humano es imperfecto por naturaleza y que, precisamente esa imperfección, es la que nos hace ser únicos y diferentes.

Lo mío con él fue un flechazo a primera vista. Me atrajo su carácter dulce, su color amarillo brillante, que alcanza un tono casi ocre a la luz de una vela. Su aroma juega con la añoranza de la infancia, impregnada de olor a árboles frutales y almíbares. Este viaje en el tiempo me permitió rescatar los mejores momentos vividos en la etapa de la inocencia, la época donde la vida es juego y se ve de color rosa.

Buscando el vino perfecto, me topé con ‘El Novio Perfecto’.
La silueta sin rostro de un hombre trajeado con corbata de su etiqueta pone el toque divertido a la botella. Con las rodillas dobladas, parece haber quedado atrapado, sin poder escapar al destino de ser descubierto.

Quien lo ha encontrado, desde luego, apurará hasta la última gota de la botella, anhelando disfrutar los momentos de placer que nos proporciona la vida.

De ahí que sea inevitable formularse la siguiente pregunta: ¿Quién desea una vida perfecta, cuando la perfección es sinónimo de aburrimiento y rutina?

La imperfección de este vino, como la del ser humano, es lo que nos hace únicos frente al resto. Por eso, sobre ‘El novio perfecto’ sólo aconsejo, no buscarlo, pero sí bebérselo.

Nota de cata:

Variedad de uva: 50% moscatel, 50% viura

Blanco, sin crianza

Denominación de Origen: Valencia

Bodega: Cherubino Valsangiacomo

Precio: 5 a 9,9 euros

 

 

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Donde se respira vino, Arribes del Duero II

Hace ya unos cuantos meses que dejé pendiente de hacer un viaje a un lugar vitivinícola muy particular, no porque produzca vino en grandes cantidades, ni tampoco por ser popular por su denominación de origen. Sin embargo, el vino está presente en esta tierra por medio de su paisaje, su historia, costumbres y, particularmente, en sus gentes que viven la cultura del vino con gran pasión. El sitio en cuestión se llama Arribes del Duero (Orillas del Duero), un espacio declarado Parque Natural y, que por su ubicación geográfica que comprende las provincias de Zamora y Salamanca, en el linde con Portugal, conforma el Parque Internacional más amplio de Europa.

Las orillas del río Duero

Parque Natural de Los Arribes del Duero desde el mirador de Fermoselle. / Foto: Nirewine

Como ya he comentado en alguna ocasión, no soy muy dada a planificar los viajes, habitualmente son los viajes los que me sobrevienen…. Y éste no iba a ser menos. Desde que Alicia, de Me Krecen los Enanos, me habló de Arribes del Duero sabía que ese destino iba a representar algo especial. Me había imaginado el lugar por cómo me lo describió, celosa de compartir la  valiosa información de un rincón casi sin descubrir. De ahí surgió mi primer post sobre  Arribes del Duero. Por eso, cuando llegó el momento de visitarlo no quise recabar más información y así no tener más ideas preconcebidas que las que mi propia mente había imaginado.

La frontera con Portugal marca la diferencia de la zona

La frontera con Portugal está muy presente en la zona

Y de esta manera fue como descubrí una tierra que disfruta de un microclima de temperaturas mediterráneas y marcado históricamente por la frontera con Portugal. Un paisaje donde el río Duero es compartido como un tesoro por ambas orillas. Los modos de vida en los territorios fronterizos no lo marcan un lápiz en un mapa, una moneda o una lengua, sino la brecha natural de un río que separa a quienes viven de este o del otro lado.

Este territorio agreste ha forjado el caráter de las gentes que habitan los pueblos de la zona, donde predomina la vida rural. Y es ese estilo de vida lo que precisamente atrae de la zona. Incluido en las rutas de turismo enológico por su tradición vitivinícola, lo más recomendable para disfrutar del paisaje es el crucero fluvial sobre el  río Duero. Para ello, se puede coger el barco en tres puntos distintos: Miranda Do Douro (Portugal), Fermoselle (Zamora) y Aldeadávila (Salamanca), cualquiera de ellos ofrece una perspectiva de la riqueza paisajística del Parque Natural. También, es un lugar idóneo para hacer rutas de senderimos, bien señalizadas o incluso practicar deportes fluviales como el piragüismo

Pero además de su riqueza natural, el entorno rural de Arribes del Duero genera riqueza en sus pueblos, donde no sólo se trabaja en la producción de vino (aunque en menores cantidades que hace años) sino que han sabido sacar partido de sus recursos. Y así descubrimos La Setera, un negocio familiar donde elaboran vinos de autor y quesos artesanos que no sólo se pueden adquirir en la zona, sino también por internet. Advertida por un buen amigo de su fama, topar de casualidad con el lugar del que salen estos manjares fue una alegría inmensa, similar a la de encontrar agua en un oasis.

Cartel de La Setera

La bodega y Quesería La Setera de Fornillos de Fermoselle

Durante la estancia, tuvimos la oportunidad de charlar con el cabrero que nos contó cómo salvaban a las cabras de quedar aisladas en invierno, lanzándose a por ellas con una fina cuerda con el riesgo de caer despeñados. Además, si indagas un poco y te ganas la confianza de los lugareños, te dejarán visitar las bodegas ocultas bajo las viviendas, donde se almacenan los mejores vinos. Sin derrochar hospitalidad, en la comarca saben que atraer visitantes hoy día es crucial para que sigan manteniéndose viva la economía de sus pueblos.

La Cooperativa de Fermoselle aglutina a casi todos los productoress vitivinícolas de la comarca. Pero esta visita que realizamos previa a los días de vendimia requiere de otro post aparte por su interés en sí mismo. Nuestra recomendación enológica, cualquiera de los vinos característicos de este enclave distinto y especial.

Bodega de vino en Arribes del Duero

Vinos de Arribes del Duero

De enoturismo a la Ribera del Duero, Geografía en la EGB y la señorita Feli

Todos sabemos a la hora de pedir un vino qué es un Ribera del Duero.  Cuántas veces nos hemos acercado donde el camarero y le hemos dicho: “Un Ribera, por favor”. Casi siempre, por la inercia del Made in, que para nosotros, es la garantía de calidad que avala pertenecer a esta Denominación de Origen. Pero pensándolo bien, ¿cuántos sabríamos ubicar la zona geográficamente? ¿la comunidad autónoma y provincias que la comprenden?

Tratando de viajar en el tiempo, a mi me ha hecho recordar aquellas antiguas clases de pizarra y pupitre que nos daba la señorita Feli , a la que cruelmente apodamos la inFelí, por su aspecto serio de solterona estirada. Se desgañitaba al darnos Geografía frente a un mapa de España y se desesperaba porque no nos aprendíamos los municipios bañados por el Río Duero. Vara en mano, nos aleccionaba preguntando, uno a uno, por orden de asiento. Si no respondías de inmediato, pasaba el turno al siguiente de la fila, lo que solía dejarte en bastante mal lugar frente al resto de la clase. Menos mal que, por aquella época, a mí lo que me preocupaba era  tener buenos compañeros más que competir con ellos.

Por eso, instintivamente (y en defensa propia) nos juntábamos los que preferíamos ser solidarios entre nosotros, que sacar dieces en la asignatura. A la menor oportunidad nos chivábamos la respuesta lo que le comía los demonios a la señorita Feli, que no podía hacer nada por impedirlo. Ni siquiera separarnos de pupitre o castigarnos sin recreo evitaba que volviéramos a las andadas. La inFelí en el fondo me caía bien, nunca nos suspendió Geografía, pese a que no fui capaz de aprenderme de memoria los ríos españoles. Probablemente si hoy los supiera,  no estaría escribiendo este post, pero seguramente que tampoco los compañeros con los que compartí meriendas y castigos en el patio del colegio serían las personas importantes que son hoy día en mi vida.

Por eso, mi lección de hoy está destinada a los que estudiaron en EGB, una generación para la que la educación era más que adquirir y memorizar conocimientos. Ir al colegio era sinónimo de socializarse, saber lo que le preocupaba a tu compañero de pupitre (no sabíamos lo que era el bullying); en definitiva, aprender valores tan necesarios (y escasos) hoy día como ayudar, escuchar, compartir, colaborar… Y en este aspecto, aún sin saber lo que es tener hijos adolescentes, me identifico con la bloguera de Me Krecen los Enanos, preocupada por la educación que se les da a los jóvenes de hoy.

Pero retomando el tema enológico (esto es lo que se dice irse por los cerros de Úbeda), es hoy cuando decido, por mis propios medios, aprender las zonas geográficas que bañan la Ribera del Duero.

La información que detallo a continuación se puede encontrar en la web oficial oficial de la zona.  Cualquier guía enoturística de la comarca te ofrece apasionantes rutas  históricas y recorridos de interés enológico por la comarca. Aunque mi recomendación, no cabe duda, es conocer los pueblos de la Ribera del Duero de primera mano y siempre que podamos, patear sus lugares y rincones cargados de historia. Lo que te propongo aquí es sólo una primera incursión para descubrir la zona.

Hablar de Ribera del Duero es viajar a Castilla y León, en pleno corazón de la península ibérica (omitiremos la parte que corresponde a Portugal y que merecería mención aparte). La llamada Ruta del Vino, amparada en el marco de la Denominación de Origen, abarca municipios de cuatro provincias: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Habitada por más de 66.000 ribereños cuenta con 21.000 hectáreas de viñedo plantado y más de 250 bodegas donde se embotellan anualmente casi 50 millones de litros de vino.

Los vinos de la Ribera del Duero han adquirido con el paso del tiempo una personalidad única y son, a día de hoy, reconocidos mundialmente. Tintos y rosados tienen colores y aromas inconfundibles. ‘Ven y Ribérate’ es el lema turístico para el que quiera visitar cualquiera de los municipios de la zona. Eso sí, vas a necesitar más de unas vacaciones para poderte empaparte bien de la cultura vitivinícola con años de historia que atesora la comarca. ¿Estás preparado?

Curso de cata en San Sebastian Food con la enóloga Maitena Barrero

Saber enfrentarnos a una cata permite, por un lado, apreciar los vinos que degustamos y, por otro, nos da una serie de pasos a seguir a la hora de elegir el más idóneo para cada ocasión. No es necesario ser un experto, sencillamente con algunas nociones básicas, podrás iniciarte y abrir las puertas a un mundo hasta entonces desconocido. Nuestra propuesta de hoy te ayudará, precisamente, a aprender cómo se cata un vino con la vista, el olfato y, por supuesto, el gusto. Te proponemos asistir a un Curso de cata en Donosti.

San Sebastian Food es un organizador habitual de eventos que despiertan interés en la ciudad donostiarra. Muchos, probablemente, ya lo conoceréis; pero para los que aún no lo hayáis hecho, su web nos descubre un mar de posibilidades y ofrece múltiples experiencias relacionadas con la gastronomía y el turismo en San Sebastián. En bilingüe (castellano-inglés) San Sebastian Food recibe numerosos visitantes, interesados en la búsqueda de alternativas de ocio en Donosti. Muchos de ellos, turistas extranjeros a la caza de un buen plan.

La inquietud del empresario Jon Warren es “su pasión por la búsqueda de la más refinada gastronomía y su afán por ayudar a los visitantes a descubrir dichos manjares”, según explica él mismo.

En esta ocasión, lo hemos traído a nuestro blog, porque el evento que ofrece es un curso de cata de dos jornadas, 20 y 27 de abril, que impartirá la enóloga Maitena Barrero. La experta vitivinícola, con un dilatado bagaje profesional, tanto nacional como internacional, nos aportará los conocimientos básicos que debemos tener cuando nos enfrentamos a una copa de vino. Conoce en este vídeo a la enóloga Maitena Barrero, que ha trabajado para prestigiosas bodegas de Estados Unidos, Francia y España.

Éste es el ‘planing’ de las dos jornadas: ¡Disfrútalas!

-Sábado 20 de Abril

Objetivos:
Adquirir una técnica de degustación, entender la elaboración de los vinos y diferenciar las fases de la cata.

-La vista en la cata de los vinos, colores y cualidades.

-El olfato, tipos de aromas.

-El gusto y la localización de los sabores en la boca.

-Sábado 27 de Abril

La cata (práctica):

Profundización en la cata de vinos y distinción de vinos y su elaboración.

Si deseas más información, aquí tienes el teléfono y mail: 943 421 143  info@sansebastianfood.com

Estrenamos la sección: Enoviajes con #winelovers

Podíamos haber escogido una palabra mucho más sencilla y reconocible, utilizada habitualmente como es el enoturismo. Más fácil de encontrar en las webs, repletas de lugares, paisajes y mapas donde el vino es el principal atractivo turístico. Pero el objetivo de esta sección que hoy estrenamos no es convertirnos en una guía turística a la que recurrir cuando queremos irnos de viaje. La intención es llenar este espacio de historias y lugares donde hemos vivido y compartido experiencias mágicas junto a una copa de vino. No importa tanto que sea un lugar dedicado al cultivo y producción de vid,  como que la historia que se esconda detrás de ese lugar esté vinculada al vino. ‘Enoviajando con #winelovers’ es la dirección a la que debes recurrir si sabes dejarte llevar por la aventura de viajar y no necesitas maleta.

Arquitectura de Frank Gehry en la bodega Marqués de Riscal

Arquitectura de Frank Gehry en la bodega Marqués de Riscal