De enoturismo a la Ribera del Duero, Geografía en la EGB y la señorita Feli

Todos sabemos a la hora de pedir un vino qué es un Ribera del Duero.  Cuántas veces nos hemos acercado donde el camarero y le hemos dicho: “Un Ribera, por favor”. Casi siempre, por la inercia del Made in, que para nosotros, es la garantía de calidad que avala pertenecer a esta Denominación de Origen. Pero pensándolo bien, ¿cuántos sabríamos ubicar la zona geográficamente? ¿la comunidad autónoma y provincias que la comprenden?

Tratando de viajar en el tiempo, a mi me ha hecho recordar aquellas antiguas clases de pizarra y pupitre que nos daba la señorita Feli , a la que cruelmente apodamos la inFelí, por su aspecto serio de solterona estirada. Se desgañitaba al darnos Geografía frente a un mapa de España y se desesperaba porque no nos aprendíamos los municipios bañados por el Río Duero. Vara en mano, nos aleccionaba preguntando, uno a uno, por orden de asiento. Si no respondías de inmediato, pasaba el turno al siguiente de la fila, lo que solía dejarte en bastante mal lugar frente al resto de la clase. Menos mal que, por aquella época, a mí lo que me preocupaba era  tener buenos compañeros más que competir con ellos.

Por eso, instintivamente (y en defensa propia) nos juntábamos los que preferíamos ser solidarios entre nosotros, que sacar dieces en la asignatura. A la menor oportunidad nos chivábamos la respuesta lo que le comía los demonios a la señorita Feli, que no podía hacer nada por impedirlo. Ni siquiera separarnos de pupitre o castigarnos sin recreo evitaba que volviéramos a las andadas. La inFelí en el fondo me caía bien, nunca nos suspendió Geografía, pese a que no fui capaz de aprenderme de memoria los ríos españoles. Probablemente si hoy los supiera,  no estaría escribiendo este post, pero seguramente que tampoco los compañeros con los que compartí meriendas y castigos en el patio del colegio serían las personas importantes que son hoy día en mi vida.

Por eso, mi lección de hoy está destinada a los que estudiaron en EGB, una generación para la que la educación era más que adquirir y memorizar conocimientos. Ir al colegio era sinónimo de socializarse, saber lo que le preocupaba a tu compañero de pupitre (no sabíamos lo que era el bullying); en definitiva, aprender valores tan necesarios (y escasos) hoy día como ayudar, escuchar, compartir, colaborar… Y en este aspecto, aún sin saber lo que es tener hijos adolescentes, me identifico con la bloguera de Me Krecen los Enanos, preocupada por la educación que se les da a los jóvenes de hoy.

Pero retomando el tema enológico (esto es lo que se dice irse por los cerros de Úbeda), es hoy cuando decido, por mis propios medios, aprender las zonas geográficas que bañan la Ribera del Duero.

La información que detallo a continuación se puede encontrar en la web oficial oficial de la zona.  Cualquier guía enoturística de la comarca te ofrece apasionantes rutas  históricas y recorridos de interés enológico por la comarca. Aunque mi recomendación, no cabe duda, es conocer los pueblos de la Ribera del Duero de primera mano y siempre que podamos, patear sus lugares y rincones cargados de historia. Lo que te propongo aquí es sólo una primera incursión para descubrir la zona.

Hablar de Ribera del Duero es viajar a Castilla y León, en pleno corazón de la península ibérica (omitiremos la parte que corresponde a Portugal y que merecería mención aparte). La llamada Ruta del Vino, amparada en el marco de la Denominación de Origen, abarca municipios de cuatro provincias: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Habitada por más de 66.000 ribereños cuenta con 21.000 hectáreas de viñedo plantado y más de 250 bodegas donde se embotellan anualmente casi 50 millones de litros de vino.

Los vinos de la Ribera del Duero han adquirido con el paso del tiempo una personalidad única y son, a día de hoy, reconocidos mundialmente. Tintos y rosados tienen colores y aromas inconfundibles. ‘Ven y Ribérate’ es el lema turístico para el que quiera visitar cualquiera de los municipios de la zona. Eso sí, vas a necesitar más de unas vacaciones para poderte empaparte bien de la cultura vitivinícola con años de historia que atesora la comarca. ¿Estás preparado?

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